Al expatriado lo acompaña una persona muy especial en su vida: su pareja. Esta persona es la que construye junto a él una historia. Juntos viven experiencias de todo tipo, vencen obstáculos y aprenden de lo que les acontece diariamente. La pareja es el soporte moral en la vida de una persona con estilo de vida internacional. Es su punto de apoyo y su fortaleza ante los nuevos cambios. Juntos forman un fabuloso equipo para analizar la nueva situación y la mejor manera de adaptarse a ella.

La pareja del expatriado tiene una profesión, tiene su propia historia, sus propios sueños y metas. Esto hace que la expatriación se convierta en todo un desafío para la relación de pareja y para cada uno por separado.

En la mayoría de los casos que conozco, la esposa acompaña a su esposo en las mudanzas internacionales. Es ella quien coordina qué llevar al nuevo destino, qué dejar, qué vender o donar. Es ella quien investiga en cuál vecindario vivir, qué nuevos colegios están disponibles para los hijos, qué opciones tiene en el mercado de trabajo, qué opciones de entretenimiento habrá, el costo de la vida, qué tan lejos será el viaje y muchos factores más que son de vital importancia para viajar e instalarse en el nuevo país destino.

Cuando se trata de un grupo familiar que además de la pareja, incluye hijos y mascota, el asunto es más complejo. Es común que la esposa se encargue del hogar, los hijos y la mascota, mientras el esposo cumple con su asignación laboral.

En algún punto del proceso y con una buena organización, la pareja que queda en casa llega a tener cierta cantidad de tiempo libre. Esto es posible, una vez que se han instalado en su nuevo hogar y han alcanzado un funcionamiento regular de la rutina diaria en el nuevo país.

He visto cómo algunas de ellas aprovechan ese tiempo libre para buscar un trabajo de medio tiempo, otras personas practican deporte, aprenden un nuevo hobby, se dedican a estudiar una nueva carrera, aprenden un nuevo idioma o simplemente hacen vida social. He visto casos admirables de parejas que siguen trabajando a distancia con ayuda de la tecnología y eventualmente viajan a su antiguo sitio de trabajo.

Hoy día es posible desarrollar una carrera profesional y desempeñarla desde cualquier lugar del mundo a través de medios digitales. Si se trata de una persona que se dedica a dictar conferencias y talleres, puede viajar desde cualquier lugar del mundo al sitio donde sea contratado. También puede tratarse de una persona que escribe artículos especializados para revistas o escribe libros de cualquier género literario.

He conocido profesoras de baile, nutricionistas, artistas plásticas, terapistas del lenguaje, costureras, especialistas en manualidades y muchas otras personas con habilidades especiales que las utilizan en cualquier parte del mundo donde llegan a vivir. Comparten sus conocimientos a través de eventos gratuitos, clases grupales o clases privadas.

Lo cierto es que la pareja del expatriado no necesariamente debe perder su trabajo, ni sus metas profesionales. Siempre habrá alguna opción para equilibrar la vida personal con la vida laboral de forma que los sueños de uno, no se vean truncados por los del otro.

Se requiere de mucha determinación, una gran madurez e inteligencia emocional para hallar una solución a un tema como este. Lo importante es que sepas que no eres la única persona que atraviesa por una situación similar, debes saber que hay una lista larga de opciones y que tu actitud positiva y una mente abierta serán tan solo unas de tus grandes aliadas.

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