Me atrevería a decir que una de las mejores oportunidades que te brinda la vida de expatriado es la cantidad de amigos de diferentes nacionalidades que llegas a tener. Mi primera experiencia como expatriada me llevó a vivir en la ciudad de Villahermosa, en el departamento de Tabasco de México.

En Villahermosa, tuve la suerte de conseguir a una amiga venezolana que llevaba un par de años viviendo en esa ciudad con su familia.  Ella me dió una cálida bienvenida presentándome a varios de sus conocidos a través de diversas actividades a las que me invitó. Recuerdo muy especialmente la reunión de un club de damas internacionales. En ese evento se celebraban unos sorteos de los cuales resulté ganadora tres veces seguidas, recibiendo unos hermosos regalos. Lo recuerdo muy especialmente porque no suelo tener tanta suerte. Esta buena fortuna fue como una revelación para mí, así que lo asocié como un buen pronóstico de lo que sería mi vida en esa cálida ciudad del sur de México.

Gracias a mi amiga mi círculo de amistades creció exponencialmente y el afecto de los mexicanos me inspiró a seguir multiplicando el número de personas que se convertirían en mi nueva familia lejos de mi país de origen. Nunca imaginé que resultaría tan fácil sentirme en casa gracias a estas maravillosas personas. Tampoco imaginé que llegaría a tener tantos amigos de diferentes nacionalidades con los que poco a poco fui construyendo una hermosa red de apoyo mutua.

Esta experiencia tan especial me brindó las fortalezas necesarias para hacer amigos en las siguientes mudanzas internacionales. Hoy en día me resulta muy fácil conocer personas, brindarles mi apoyo y saber que puedo contar con ellos.

Los amigos que he venido haciendo durante más de ocho años han seguido mudándose de país. En algunos casos he tenido la oportunidad de volver a coincidir con ellos en otro país. Puedo decir con orgullo que tengo amigos colombianos que viven en Argentina o Canadá, amigos de la India que viven en Houston, amigos argentinos que viven en Suiza, amigos venezolanos que viven en Dubái y muchos más. La mejor parte es que gracias al internet y a las redes sociales, nuestra amistad continua intacta y seguimos brindándonos apoyo más allá de las fronteras cada vez que es necesario.

Si quieres que tu vida como expatriado sea un poco más placentera, te invito a hacer amigos. Vence la timidez, falsos juicios o creencias, deja de un lado el miedo y comienza a conectarte con quienes te rodean. Te prometo que te llevarás muchas agradables sorpresas y te ayudará a no sentirte como pez fuera del agua.

Hay muchas formas de hacer amigos: Acercarte a tu vecino, conversar con esa persona con la que coincides cada día en el parque cuando sales a caminar con tu mascota, conversar con otros padres en las reuniones de colegio de tus hijos o en la reunión de administración de tu comunidad, afiliarte a un gimnasio, buscar la iglesia de tu religión en tu nueva ciudad, unirte al club de lectura de la biblioteca pública local o inscribirte en clases para aprender un nuevo pasatiempo.

No importa la vía que uses para hacer nuevos amigos, lo importante es conectar con personas con las que tengas intereses en común y con las cuales puedas formar relaciones significativas que hagan de tu jornada de vida, una aventura muy especial.

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