Los malos entendidos pueden terminar con una relación de amistad significativa, con un matrimonio y con una relación laboral, entre muchas otras.

La mayoría de estos malos entendidos proviene de cómo nos relacionamos con quienes nos rodean y nuestro comportamiento en esa relación. Así que para evitar los malos entendidos la clave está en saber manejar nuestro comportamiento.

En primer lugar, es necesario recordar que todos tenemos diferentes personalidades y estilos de trabajo. Por lo general, desconocemos las buenas intenciones detrás del comportamiento de alguien más que creemos nos está causando un efecto negativo. Por ejemplo, un profesor en la escuela puede ser muy exigente contigo y esto te hace sentir estresado. Sin embargo, el nivel de exigencia de este profesor hace que obtengas buenos resultados y que seas productivo porque mientras entregas lo que se espera de ti, estas adquiriendo conocimiento.

Otra estrategia para evitar malos entendidos, es tener una mentalidad colaborativa. Pensar en “ganar-ganar” antes que pensar solo en nuestra ganancia sin importar que la otra parte, pierda. Ponernos en los zapatos del otro, nos ayudará a visualizar el problema desde otra perspectiva.

Es importante igualmente, mostrar respeto por la opinión y posición de la otra persona. Recordemos que todos tenemos necesidad de sentir que lo que hacemos y decimos, realmente importa.

Por otro lado, resulta primordial que aprendamos a manejar nuestras emociones. Dejar actuar nuestra parte racional. Relaja tu cuerpo y respira profundo antes de hablar.

Es recomendable aprender a identificar lo que activa ciertos comportamientos en nosotros. Si nos gusta tener un plan y nos hallamos en una situación donde no hay ninguno, es importante mantener la calma y buscar alternativas. A veces los mejores resultados surgen de lo imprevisto.

Por último, vale precisar que nuestro tono de voz, expresión facial y lenguaje corporal ejercen un efecto poderoso cuando nos comunicamos. Las personas que nos escuchan pueden interpretar nuestros gestos de forma diferente a nuestra intención original. Asegurémonos de que nuestra expresión corporal enfatiza nuestro mensaje, para lograr el resultado que esperamos.